
@CARROÑEROS
Lo lamento por los buitres, animales que me parecen incluso hermosos y por supuesto necesarios, pero que arrastran una fama inmerecida por el simple hecho de alimentarse de cadáveres.
Por eso pido disculpas, si algún buitre me lee, por utilizar el adjetivo de carroñeros para referirme a esta otra fauna de reporteros, directores de informativos y reactores de periódicos que estos días sobrevuelan la desgracia de Haití.
Un país que soporta sobre sus espaldas más de un siglo de dictaduras y golpes de estado y cuya desgraciada historia sólo se revela ante nuestros ojos ahora que esta sepultado por cascotes.
Ahora todo el mundo vuelve su mirada horrorizada hacia esta realidad. ¿Pero qué mirada es esta? ¿La de unos informativos que se frotan las manos ante el morbo de mostrar día sí y día también centenares de cadáveres amontonados por las calles?. ¿Ó la de titulares tan surrealistas como los del porcentaje de victimas rescatadas por bomberos españoles?.Tal vez la mirada sea la del FMI que vende como ayuda un nuevo préstamo que asfixiará al país unas décadas más mediante la maldita deuda externa, ó la de Google que se publicita poniendo a disposición de quien disfrute de ello imágenes vía satélite de la catastrófica situación en tiempo real.
No es mi intención la de elevar mi moralidad por encima de la de estos profesionales, ni de utilizar esta editorial como si de un pulpito se tratase desde el que se dicen verdades incuestionables, pero no podemos olvidar algo, cuando la noticia no despierte ya morbo, cuando todos los enviados especiales se marchen y todos los voluntarios no puedan ya rescatar a nadie, Haití seguirá siendo un país devastado.
Una vez más la ética ha sido sepultada y muchos de los escombros son arrojados por nuestro prepotente primer mundo.