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LEVANTAR LA VOZ MÁS DE LO ACOSTUMBRADO
AÑO III
  Revista sobre cultura , música , arte y denuncia social
 
 
CULTURA / RELATOS
 
"Soy un número"
Priscila Siqueira 24.12.09

No es que pueda decidirlo. Es que soy un número.

( Yo soy, lo que bruscamente se puede llamar, un número. Y nada ni nadie puede impedirlo, es la ley. Si existe el número, existo yo, y si no existe, pues es que no existo. No decido existir, existo en la medida en que el estado me permite existir, como parte de su engranaje, como cooperador de su objetivo final, o de lo contrario no existo, y en consecuencia tampoco existen mis derechos fundamentales).

¿ Nunca te ha pasado que has deseado algo con todas tus fuerzas y una barrera infranqueable te ha impedido conseguirlo? Es como cuándo no existes. Los sueños son caminos del ingenio y el inconsciente que te hacen llegar a lugares donde nunca has estado. Y tal vez, esos lugares son tan solo fruto de la imaginación o tal vez de la ambición, pero son lugares al fin y al cabo, y debes existir para llegar a ellos. Yo no existo. No existo para nadie.

Todas las personas que me rodean, tienen un número que les ha sido otorgado como personas pertenecientes, a un lugar determinado. Yo no tengo ese número. No tenerlo me impide existir para el resto. Para mi sociedad. Yo quiero ser un número, y no lo soy. Pero sí lo soy. No sé porque te cuento esto, pero es que en realidad, aunque no tenga el número, lo soy.

Te explico, yo soy un número por determinar, pero un número al fin y al cabo. Siempre me atrajeron las incógnitas.

(Y vas a la cola de inmigración y ves las caras quemadas por el sol, esas caras de los que están cansados de luchar, agotados de perder. Te sientes intimidado por lo preparados que están, con su bebida refrigerada, con la respuesta correcta en la punta de la lengua. Dispuestos o a alzar el arma, o a izar la bandera de la paz, ambas acciones con igual resignación realizadas. Tal vez sobrecogidos, tal vez valientes, quizá cansados. Escuchando una voz hueca que pregona comidas que nunca has probado, bebidas que jamás viste, favores que siempre se pagan caro. Y nunca avanza, jamás avanza).

Si no existes, no puedes ser. Y si no puedes ser, no puede haber silencio, no debe haber paz. ¿ Cómo va a haber paz mientras un ser humano no haya sido reconocido como tal? Eso es lo que me pregunto yo. Pero a mí, me llaman conflictivo. Pero no soy, ni tampoco existo. Solo digo, que todas las personas deberían ser iguales. Y que no lo son. Yo pregunto porque no lo son. Y porque la cola de inmigración nunca avanza, si solo pido permiso para coexistir con los otros. Para formar parte de algo. Para tener voz, para alzarla tal vez. Y nadie me pregunta sobre mi dolor, nadie pretende conocer cuáles son los motivos que me han traído hasta aquí. Quieren un contrato de trabajo, de una empresa solvente. Y la demostración del arraigo. Arraigo...que palabra tan grande. A veces investigo sobre el origen de una palabra y me la repito hasta la saciedad para desgastarla, para saber que he absorbido toda la plenitud de su existencia, de su sonido, de su significado. Arraigo es haberse adaptado a la sociedad y formar parte de ella, para el Estado.

( - No me hace el contrato es que ya no sé de que forma hacerme entender.

- Repíteselo educadamente.

- Ya se lo he dicho de todas las maneras, ¿ Y sabes lo que me ha dicho? Que no sea pesado.

- ¡Qué hijo de puta!

- Como te lo digo.

- Pero si llevas trabajando para él un año.

- Es mala persona. Porque ni siquiera lo ha mirado, lo del papel que le he pedido. Me dice que no sabe dónde ha dejado el que yo le dí.

- Es que se está ahorrando mucho dinero en Seguridad Social, es normal que no te quiera hacer contrato.

- Son todos iguales).

Existir es cosa de nacer, y es cosa de formar parte de algo, de el cuándo y el cómo. ¿ Acaso debemos dar las gracias a alguien por haber nacido ? ¿ Dar las gracias por algo que no hemos elegido ? ¿ Acaso debemos pedir permiso a una persona que no conocemos de nada, o más bien a un ente o a una idea, la de Estado, para poder coexistir en sociedad ? Es muy gracioso dar las gracias por algo que no has decidido ni elegido, es muy paradójico tener que pedir un permiso para existir. Mucha convención pero muy poca democracia. El cuándo y el cómo. Y sobre todo dónde. El lugar de nacimiento es el hecho más azaroso de todos y el más determinante.

¿ Hemos de volver a ser nómadas como antes fuimos ?

Y sin embargo, es fundamental un arraigo demostrable para conseguir un permiso para existir. Prueba a pronunciar cuatro veces seguidas la palabra arraigo y ya verás cómo se te llena la boca. Es una palabra muy poderosa.

No es que pueda decidirlo. Es que por lo visto soy un número.

( - ¿Pero tú sabes cómo están las cosas ahí fuera? Te quejas de lo que tienes aquí, pero yo te estoy haciendo un favor. ¿Sabes cuánta gente necesita un trabajo ahora mismo?

- Hace cuatro años que no me subes el sueldo, no me das pagas extras, no tengo contrato, no cotizo. Y cada vez la responsabilidad es mayor. ¿Ahora vienes aquí y me dices que no puedes pagarme? ¿Que no tienes dinero? ¿Y cómo se supone que voy a pagar mi alquiler? ¿Que se supone que voy a comer hoy?

- Hombre, si te hace falta dinero siempre se lo puedes pedir a un amigo. Yo te dije que te buscaras otro trabajo... ¿Has buscado?

- Pero es que yo ya tengo un trabajo, y te estoy pidiendo simplemente que me pagues el sueldo que me debes del mes pasado.

- Voy a hacer lo que pueda.)

Las personas que existen a veces abusan de las que no existen. No valoran su existencia, hasta que desaparecen. Entonces se percatan de que tal vez, algún día existieron.

 

( Una vez me regalaron un chupa-chups apoteósico, superlativo. Pensé que nunca se acabaría. Aún estaría conmigo cuándo cumpliera los sesenta. Permanecería por siempre a mi lado. ¿Que otra función mejor que la de ser mi alimento? Era inagotable. ¿Existe algo mejor que tener un dueño? Pertenecer a algo o a alguien es parte del sentido de la vida. Yo le daba sentido a su vida. El chupa-chups en su interior reconocía que si quería podía tirarlo a la calle. Solo tenía que quererlo. El poder de mi deseo. Se rompería y después lo pisarían, hasta que el servicio de limpieza viniera a hacerse cargo. Los más interesante de su vida era yo. Un chupa-chups necesita a alguien para que lo chupe. Alguien para que lo exprima. Alguien que valore su sabor. Hasta que solo quede el palo, que no sirve para nada, y ya nadie lo quiere .

Pero un día se acabó).

 

Porque yo soy de letras puras.

Y no necesito tener alas para volar.

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