"Prefiero ser un soberbio meteoro, cada un de mis átomos brillando
con esplendido fulgor, que un dormilón y permanente planeta"
Jack London
En el mes de noviembre de 1916, John Griffith, inmortalmente conocido como Jack London, ponía fin a una vida, la suya, apasionante y llena de contradicciones.
Contradicciones que quedaron impregnadas en su más que abundante obra (la industria de la prensa lo exprimió hasta agotarlo), la cual es difícil de clasificar y de hacerlo serian necesarios criterios más amplios de los acostumbrados.
Como muestra, un apunte; London fue encumbrado como predicador de la "causa proletaria" en la Unión Soviética a la vez que sus obras eran apreciadas en la Alemania nazi por su exaltación del hombre superior.
Este pequeño ejemplo indica como los extremos siempre estuvieron presentes en la vida de London. Fue buscador de oro, cazador de focas, bebedor empedernido, o reportero de guerra. Pero también fue un escritor de gran prestigio, un socialista radical, un autodidacta o un millonario derrochador.
Influenciado por Marx y Spencer, no fue solo la experiencia vivida lo que le convirtió en escritor, sino también una búsqueda incansable de respuestas al drama personal de su vida.
Una vez presentado este gran escritor, el libro que os propongo este mes, para vuestro disfrute y conocimiento es el de Utopías traicionadas (ED ediciones 29) .
A medio camino entre la utopía y la antiutopía, esta magnifica obra nos presenta la compilación de cuatro pequeñas narraciones, a cada cual más jugosa.
En El enemigo del mundo entero London nos muestra como un hombre (o una nación) maltratado por la sociedad pude convertirse en el más peligroso de los sicarios.
La invasión sin paralelo hará, sin duda, las delicias de todo conspiranóico al plantear una hipotética invasión del mundo por parte del gigante chino y su inmensa más demográfica.
En Goliat London plasma el sueño de una sociedad sin clases donde la felicidad no es una imposición, sino una forma de vida natural e inaplazable.
La obsesión por el nuevo origen, el solar donde edificar pasado el Apocalipsis purificador, la sociedad futura da lugar en La Peste Escarla ta a un clamoroso aviso sobre como la civilización capitalista del "dejar hacer" es capaz de conducir a la humanidad al suicidio.
Mediante la unificación de sueño y la realidad más cruda, London construye un mundo utópico en el que, tú lector, descubrirás las aspiraciones a la vez que reconoces la realidad que esconden unas páginas que, gracias a su vitalidad, hacen que London se viva más que se lee. |